miércoles, 3 de octubre de 2012

Sueños rotos.

Después de una larga y tormentosa tarde, se levantó del sofá, dejó en la mesa el poco helado que quedaba y mientras se secaba las lágrimas se intentaba convencer de que no era su culpa. Y así era, puesto que nadie elige de quién enamorarse. Y para su desdicha, se había fijado en un hombre que no estaba libre y encima, casado. Pero todo esto no lo supo hasta hoy, varios meses de ilusiones perdidas. Para él, ella sólo era un juguete con el que pasar el tiempo pero para ella, él era mucho más que un simple romance de verano.

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