jueves, 25 de octubre de 2012

La inspiración fluye

Nada como esa canción, esa melodía, ese poema o incluso ese libro que hace que nazca en ti una inspiración que creías invisible. Hace que salga de ti ese poeta muerto, o quizá dormido que nunca ha despertado y que gracias a ello se incorpora y comienza a fluir por tus falanges. Tus dedos se mueven de una forma hasta bella, parece que bailan sobre el teclado dejando el rastro de un dulce baile. Y cuando menos te lo esperas, mágicamente aparece frente a la pantalla un increíble texto el cual has elaborado tú, gracias a la inspiración de las fuentes más maravillosas.

Nada como tú

Después de estar un rato cavilando, busco en mi móvil mi canción favorita: She's a rainbow. Supongo que uno de los placeres es escucharla, no hay nada como esas notas que te llevan a soñar con un campo de flores de todos los colores. Mientras suena, mi móvil comienza a vibrar: mis amigas ya están comentando los cotilleos del día. Esas tres me conocen mejor que nadie, y hacen que cada momento con ellas sea único. Pero no solo ellas son importantes, también lo son los momentos con mi mejor amigo, ese chico que me hace quererle y odiarle al mismo tiempo y con el que siempre veo películas de terror, de esas que te hacen gritar hasta quedarte sin voz. Y mi hermana, esa idiota con la que grabo vídeos y me invento canciones sin sentido. Con la que bailo, canto, lloro o río, aunque a veces nuestras locuras se pasen de la raya. Las fiestas en el pueblo, los paseos con mis perros y esos lametazos que te dan nada más verte, como si hubieras estado ausente durante un largo periodo de tiempo. Pero sin duda alguna, los mayores placeres de la vida son los besos bajo la lluvia, los abrazos repentinos y los helados juntos. No necesito nada más, con esos detalles y con tu preciosa sonrisa soy feliz.

miércoles, 3 de octubre de 2012

Sueños rotos.

Después de una larga y tormentosa tarde, se levantó del sofá, dejó en la mesa el poco helado que quedaba y mientras se secaba las lágrimas se intentaba convencer de que no era su culpa. Y así era, puesto que nadie elige de quién enamorarse. Y para su desdicha, se había fijado en un hombre que no estaba libre y encima, casado. Pero todo esto no lo supo hasta hoy, varios meses de ilusiones perdidas. Para él, ella sólo era un juguete con el que pasar el tiempo pero para ella, él era mucho más que un simple romance de verano.